16 de diciembre de 2018

aquélla nunca fue su casa
ahora lo sabe:
los cinco pisos de escaleras estrechas,
la vecina desesperada con un padre enfermo
el vecindario obligado a madrugar por las
déspotas órdenes de un perro perturbado
algunas veces:
la luz de media tarde acariciando la estantería de nogal
los libros antiguos de el extraño padre de él
la cocina diminuta y acogedora
las canciones alegres posándose, leves e indoloras,
sobre las verduras recién hervidas
con el tiempo:
el recuerdo incandescente de la violencia suprema
las ropas sumergidas en la bañera
el sollozo incesante de medianoche
el insomnio, las súplicas, el abandono
«La película no había hecho reír a Claire, ella salió del cine muda y abatida, anduvo al lado de Lucie,  que se callaba y esperaba. Después pudieron hablar, del hoyuelo de Suzanne que tal vez se había ido porque estaba harta, de la madre repudiada por el padre, de las comidas familiares, del fin del amor y de la tristeza que durará para siempre; Lucie resistía, no había que amar la tristeza así no se podía vivir. Estaba nevando en la noche fría y Claire sentía que la película se hundía en ella como cuña en la madera» 
Los países, Marie-Hélène Lafon

13 de diciembre de 2018

ENCONTRARME CONTIGO 

Verte otra vez, después de tanto tiempo, 
verte con ella, y realmente casi 
no querer que vuelvas conmigo, 
no parece hacerme sentir separada de ti. Pero tú parecías
cubierto de ella, como un niño manoseando pegamento
cuando es demasiado pequeño para manosear pegamento.  «Si pudiera
escoger, un lugar para morir,»
nunca hubiera sido en tus brazos, viejo amor, 
supusimos que sería yo quien te despediría a ti, en los míos, 
siempre estuvo fuera de duda que tú habías sufrido más que yo
de joven. Esto me conmovía tanto de ti, 
el modo en que quedabas mudo de asombro
y en cambio parecías saber todo
lo que yo no sabía, que era todo
excepto el talento de la palabra ––y, oh bueno, 
la lambada y cómo pedir perdón. 
Cuando me dirigí a vosotros dos, en la inauguración de la exposición, 
sentí que no tenía nada por que disculparme, 
me sentí como una criatura un tanto ligera
con pies hechos de no sé qué, recuperados de la tristeza, 
que me sujetaban bien al suelo de la galería como a la 
superficie de un planeta, algún orbe lunar
que una vez fue parte de la tierra. 

Sharon Olds 

12 de diciembre de 2018

a veces, el recuerdo lo enfanga todo
me desvisto a medianoche y te veo ahí, al filo de la puerta
mirándome en silencio
muy quieto, muy serio, un cuerpo abatido en horizontal
que rechaza todo movimiento.
me acuesto temerosa de que te quedes ahí toda la noche,
tus ojos posados obstinadamente sobre mí,
vigilándome a través de tus órganos inertes,
sometiéndome a tu presencia fantasmal
obligándome a aceptar la aparición de un desconocido
en mi propia casa,
un desconocido demasiado familiar
un desconocido al que, ingenua, decidí amar para siempre
y al que no me atrevo a echar –– ¿acaso, no fui yo quién lo invoqué?
mi materia, las palabras con las que nombro las cosas existentes
y no existentes también están hechas de él:
un desconocido al que maldigo y amo
con toda la ira y el amor que aún persisten
un espectro atroz de aquel al que un día conocí
que me persigue, inmóvil,
por toda la estancia
y al que dejo estar, atemorizada por no haber amado nunca
como se me requería

––tantas veces pensé en el amor, como en un dios enfurecido
por mi descreimiento y cobardía
tantas veces acaricié a tientas la idea de que no merecía salir ilesa
de la pérdida: la desconfianza en lo sagrado debía pagarse con dolor

SABERSE ABANDONADA 

Si paso por delante de un espejo, me vuelvo, 
no quiero verla a ella, 
y ella no quiere que la vean. A veces
no veo exactamente cómo seguir con esto. 
Con frecuencia, cuando me siento así, 
a los pocos minutos estoy llorando, recordando
su cuerpo, o una parte de él, 
a menudo la trasera, una parte suya
en la que pensar ahora mismo, atractiva, sin demasiado
detalle, y su espalda vuelta hacia mí. 
Después de las las lágrimas, el pecho duele menos,
como si, en nuestro interior, alguna diosa de lo humano
nos hubiese acariciado con un derrame de ternura.
Supongo que es así como la gente sigue adelante, sin 
saber cómo. Estoy tan avergonzada
ante mis amigos ––saberse abandonada 
por quien, supuestamente, mejor me conocía, 
cada hora es un lugar para la vergüenza, y yo estoy 
nadando, nadando, manteniendo mi cabeza alta, 
sonriendo, bromeando, avergonzada, avergonzada, 
es como estar desnuda entre gente vestida, o ser 
una niña y tener que comportarte
mientras odias las condiciones de tu vida. Ahora en mí 
hay un ser que es puro odio, como un ángel
de odio. En la pista de bádminton, ella tuvo
su oportunidad, pura como una flecha, 
mientras a través de los ojales de mi blusa los mosquitos
mordían la carne que ahora nadie parece
tener ganas de tocar. En el espejo, el torso
se ve como una mártir de póster con urticaria, 
o una jarra de nata manchada con ortigas o patas de gatito, 
lleno de leche de la ternura humana
y de crueldad, y nadie hace cola para beber. 
Pero ¡mirad! ¡Estoy empezando a dejarlo de lado!
Creo que no va a volver. Al creerlo, 
algo ha muerto dentro de mí, 
como la muerte de una vieja bruja en una de dos camas idénticas
mientras una criatura nace en la otra. Ten fe, 
viejo corazón. De todos modos, qué es vivir
sino morir. 

Sharon Olds

30 de noviembre de 2018

apenas puede moverse
y en su cabeza crece un pelo que no es suyo
cocina sentada y se resigna a escuchar el viento tras la ventana
por las noches, paralizada de dolor, se acuerda de su madre
y le habla como si estuviera aquí, en su cama
arropándola como cuando niña
ese gesto profético del amor

29 de noviembre de 2018

todos los que estamos muertos 
también un día sentimos que existiríamos siempre 



los primeros meses
nos reíamos en la cola del supermercado
y nos besábamos antes de pagar con billetes
que no eran nuestros
nos quedábamos en la cama días enteros
y esperábamos que nada más que eso pasase:
cuerpos amándose plenamente y resistiéndose
a los deberes morales del ciudadano medio
no esperábamos a nadie ni tampoco ellos
esperaban nada de nosotros
nos alimentábamos de congelados y leche
y pagábamos las facturas con ahorros
que algún día pensamos invertir
en inútiles estudios humanistas
cada día estábamos más cansados
pero no queríamos darnos cuenta
nos dormíamos al medio día y nos despertábamos
cuando los niños de en frente terminaban de cenar
por entonces, empecé a trabajar de azafata,
de cajera, de vendedora de seguros
salía del trabajo llorando y
tampoco entonces me atrevía a llamar a mamá
un día quemé buena parte de la cocina y de mi mano derecha
traté de calmar el dolor de la herida y te esperé atemorizada
cuando llegaste, te quedaste callado y no me hablaste en tres días
tampoco yo tenía fuerzas para suplicarte un perdón que no entendía
agotada, acabé dejando el trabajo de la ong
no tenía dinero, ni familia, ni amigos
y si los tenía hacía tiempo que se habían olvidado de mí
desde que te aumentaron la jornada laboral
trabajabas la mayor parte del día
incluidos los fines de semana
durante ese tiempo yo me quedaba quieta en la cama
mirando por la ventana cómo se acaban
cada vez más rápido y más sombríos los días
e imploraba que no hubiese más
que no quedase ya ninguna trágica hora más
a la que enfrentar mi pobre cuerpo ausente



levantarme
leve y tranquila
descorrer las cortinas
dejarme sanar por la luz amable
de la mañana
permanecer fuerte en la quietud
en la furia de esta inanidad sostenida
desprenderme, serena, del peso de los otros
en mi cuerpo,
los otros en mis deseos,
los otros en mis culpas
expiar mis pecados en el olvido
abandonarme,
en las sombras que acumulo
no hay más que aire

20 de noviembre de 2018

un poema al día
como si aún pudiera decir algo
entre la pobreza y la resignación
mi madre duerme en la habitación contigua
sobre la mesilla un jarrón de flores secas
desde mi cama escucho su radio susurrante:
palabras ininteligibles que crecen y se expanden
permaneciendo ajenas a la miseria y a la muerte
que enmudecieron, el pasado enero, esta casa

18 de noviembre de 2018

sospecho que aún queda tiempo
me lamento del perdido
suplico hacerlo mejor

pienso en la lánguida luz del final estival,
el muelle, el mar enfurecido, la cuesta de la iglesia
me acuerdo de ti
te escribiré todas mis historias
y nos reíremos en voz alta
frente al eco de una buhardilla luminosa
un día te diré:
en nombre del amor
mi padre nos atemorizó
mi madre enmudeció
yo permanecí inmóvil años enteros:
gemía lentamente en una habitación oscura

en nombre del amor
suplico hacerlo mejor
me acuerdo de ti
sospecho que aún queda tiempo

17 de noviembre de 2018


aspiro a poco:
algún milagro que le libere de su sufrimiento
y traiga tranquilidad a esta casa
rezo a sor juana en la oscuridad de mi cuarto:
pienso en cosas concretas y abarcables
la enfermedad te permite desear cosas simples:
un corazón fuerte y sano
un río abunadante y sereno
la cotidianidad de las tareas domésticas
los domingos
aspiro a poco,
la enfermedad te permite desear cosas simples:
una madre viva

4 de noviembre de 2018

todo el conocimiento del mundo me abruma
crece y crece como las entrañas 
de un monstruo multiforme
imposible de adormecer
yo me aparto
me sujeto fuerte 
a mi pequeña fe en las cosas débiles: 
riego los geranios marchitos en noviembre 
ceno sopas de ajo de la receta de la abuela 
pienso en el azul del vestido de Cristina de Pizán
lo que ocurre ahí fuera es desolador
las noticias me aterran: 
cuerpos flotando, cuerpos violados, cuerpos mutilados
y yo, cobarde, me encierro con mil cerrojos y las niego 
una por una,
temblando 
sin convicción  

––ay, Cristina
cuerpos ahogándose
en un mar azul como tu vestido
frente a nuestra indiferencia




30 de octubre de 2018

estos días
llueve en todas las ciudades de españa 
las flores se alegran
y dejan que la savia ascienda desde sus raíces
desafiando las leyes gravitacionales humanas
pienso en las hortensias de mi terraza
robustas, prominentes, orgullosas
mi gato las mira admirado
¿qué son estos seres que no se inmutan ante nada?,
pensará mientras escarba en la tierra de sus macetas
intentando en vano jugar con ellas
o, al menos,
descifrar el gran enigma
de su silencio y belleza


26 de octubre de 2018

hay que cuidar a la madre enferma
acompañar al padre que envejece
-como saltándose puntadas de tiempo-
hay que amar al marido
y socorrer al hombre moribundo de la esquina
hay que desear cosas decentes
las cosas convenientes
que desea cualquier mujer a tu edad
-un trabajo aburrido,
un piso pequeño y un gato mimoso,
alguna que otra escapada
a sitios agradables no muy lejanos,
alguna que otra obligada quedada
con las amigas de épocas antiguas
que te exigiste concienzudamente olvidar-
hay que aprovechar estos años fértiles
esforzarte, sudar, cansarte
y volver a empezar
siempre volver a empezar
como si no creyeses, como si no supieses
desde el principio de los tiempos
que ya has sido derrotada
que no hacía falta:
el sacrificio es en vano
la farsa es impuesta
y tu cuerpo
tu pobre cuerpo abatido
se niega a una perversa obligación más



19 de octubre de 2018

apenas escribo
madrugo a regañadientes
y ejecuto con falsa disciplina carcelaria
los mandatos de la mañana
intento, no sin esfuerzo, ser alguien decente
ante los ojos juiciosos de cualquier padre tirano:
fregar los cacharros de anoche, exprimir un limón,
calentar la leche, vestirme a tientas: las medias del revés,
el vestido manchado de café
pienso en los que no están y en todo lo que vendrá
mientras me peino sin ganas apoltronada en el retrete
me deprimo pensando lo que fue y
me entretengo imaginando cómo será:
el deber, la oposición, los tiempos muertos del amor
¿aprenderé a no acobardarme este invierno
frente al ejército de tardes infinitas?
hay que apagar el transistor, lavarse los dientes con ahínco,
dejar la cama y la menestra hechas,
coger el monedero, las llaves,
el móvil, los cuadernos
marcharse apresurada de casa
corriendo siempre por las mismas calles
a las mismas horas
con la misma angustia:
¿llegaré?




27 de septiembre de 2018

escribió poco, y le hubiera encantado haber escrito menos
Ctistina Campo 


el tiempo pálido de las despedidas 
el lenguaje roto las señales atrasadas

los golpes
el silencio
la violencia asfixiante del silencio

no me dijiste adiós 
te escondiste mientras yo gritaba 
afónica tu nombre
y luego desapareciste 
así como un fugitivo 
escapa de todos sus crímenes 
su único crimen 

16 de junio de 2018

4 de junio de 2018

flores

me siento en el jardín
y agradezco poder existir
en el mismo espacio
y el mismo tiempo
que la flor del jazmín



tengo unas pocas macetas con pensamientos en el alféizar de la cocina
a veces, cuando las riego, me acuerdo de mi abuela tura
ay, si levantara la cabeza y me viera ahí
refugiada en cuatro flores marchitas
a las que les llega un resquicio de luz
humillada y débil por los edificios sucios de tetuán
esto es lo más cerca que estoy de tus eras,
de tu lavaderu, de tus manos labriegas

luz

Vivo 
entre la luz y la pobreza
a solas con la vida

Inma Marcos

me levanto temprano pensando en su enfermedad
ordeno sus turbantes, cada vez son más, 
de todos los colores y formas
detesta su peluca rubia de pelo corto
a pesar de que todos le decimos 
lo mucho que se parece
a una actriz bellísima de los sesenta
de la que nadie recuerda el nombre 
ahora no se quién gobierna en españa
los tertulianos hablan rápido, parecen nerviosos
los acontecimientos se precipitan a una velocidad vertiginosa
o algo así parece decir uno que sonríe 
de vez en cuando a su adversario 
de una forma perversa
mamá les mira como quien mira el fondo de un pozo vacío
y yo miro a mamá, concentrada en su nuca desnuda, 
pensando quién pagará su tratamiento y su pensión
quién le ofrecerá unos últimos años dignos y tranquilos
quién querrá, algún día, compartir conmigo un pequeño piso 
a las afueras de una ciudad mediana en mi treintena 
donde invitarle a comer arroz con verdudas los domingos 
como he visto que hacen las familias afortunadas

29 de mayo de 2018

claro que el amor es algo tan extraño
qué podría decir yo que no sé nada
no me amaron y no amé
o quizás sí
me amaron mal y amé mal
así como merecía
por estar siempre en el momento y el lugar equivocados
observando en silencio
sometiéndome a ese silencio
tratando siempre que el otro me condujese a donde sola
me negaba a llegar
entendí muy pronto lo cruel que podía ser el amor
definí estrategias concretas y me limité a reproducirlas
con la meticulosidad y precisión
con que había visto amarse a tantos otros
las bases acordadas desde el inicio del pacto
para que la empresa no quebrase
y pudiésemos dividirnos los beneficios a conveniencia
regalé mi cuerpo, les envolví mi placer con cuidado
les dejé incluso que se adueñaran de mis decisiones
el acuerdo se formalizaba siempre sin objeciones
llévame lejos, les decía, soy tuya pero llévame lejos
ellos sonreían ensimismados
y me tiraban del pelo con violencia
había visto esa furia muchas veces antes
los perros famélicos de mi abuelo
gemían por un trozo de carne
luego de llorar asustados tras cada latigazo
conocía la miseria del amor
mi tía angustias también había sido uno de esos perros
cocinando hasta su muerte para un viejo alcohólico
al que quería como quiso a su padre: por obligación
yo aceptaba el acuerdo
como mucho antes había aceptado el silencio
callada y entregada al deseo ajeno
claro que el amor es algo tan extraño...

28 de mayo de 2018

este cuerpo, mi cuerpo
escribo en un poema
este cuerpo, mi cuerpo
mis ridículos muslos toscos
dibujando unas caderas monstruosas
mi pecho desmedido
suplicando no ser visto por sus agresores
escondiéndose en oscuros vestidos anchos
que antes fueron de mi madre
y mucho antes de mi abuela
y antes de eso quién sabe
horribles vestidos tristes
que me someten a la amargura
de la herencia familiar
todos los muertos a los que dijeron adiós
con esa fúnebre tela apolillada
el luto castellano,
el sufrimiento silencioso del loco
me miro en el espejo y pienso
¿quién esta imbécil
que me observa extrañada?
¿qué pasa?,
¿nunca has visto a una muchacha
que está muerta de miedo?

23 de mayo de 2018

me quedo callada
miro a mamá de reojo y sigo comiendo sin levantar la mirada
los informativos se volvieron con el tiempo más agresivos
imagino que dentro de un tiempo no podrán negarse
a informar sobre el horror que supone estar vivo,
en este tiempo, en este cuerpo
mi cuerpo
a veces me distraigo de mis pensamientos
y alzo la voz para decir alguna vaguedad sin respuesta
los días son cada vez más largos, se me oye decir
la tarde infinita
abandonada en su apatía
¿qué haremos cuando acabe el verano
y empiece el otoño, cuando llegue el invierno
que antecede a la primavera que nos arroje,
otra vez, en las pesadas tardes de julio donde
la vida se niega, sensata, a visitarnos?

20 de mayo de 2018

ordenar mis afectos limpiar el polvo de la estantería ser metódica en el amor




18 de mayo de 2018

ahora tengo miedo a los largos días de verano
a que no se acaben nunca y todo me recuerde a tí
a tu entusiasmo, a tu alegría 
como si sólo supieses existir bajo el sol 
me aterra esta soledad, a veces impuesta, a veces elegida
siempre cruelísima
¿vas a desaparecer?, ¿desaparecerás para siempre?
todo este tiempo ha sido...
terrible, 
antes también lo fue, lo sé
¿qué me pasa?, ¿por qué no puedo descansar en ninguna parte?
¿por qué no puedo agradecer a los árboles, a los niños, 
a los comercios pequeños, las instituciones del horror
a todos los años y todos los complejísimos procesos que hicieron
que tú y yo un día, quizás solo un instante,
apareciésemos de repente y
sintiésemos verdadero amor hacia el otro?



15 de mayo de 2018

El significado del río que fluye no es que las cosas cambian y que no podemos verlas dos veces sino que algunas cosas sólo permanecen si son cambiantes. 

G.S. Kirk: Los fragmentos cosmológicos de Heráclito

la habitación siempre está a oscuras
es un primero interior que da a un pequeño patio vecinal 
a veces cojo un taburete de la cocina y me siento en medio y cuento 
los pañuelos sucios y las colillas que tira el del sexto 
me resigno pensando que me voy a pasar la vida
recogiendo los pañuelos usados de un hombre repugnante
al menos puedo ver alguna nube lejana desde aquí, pienso después
a veces me pongo a bailar 
doy vueltas sobre mí misma y pienso 
una coreografía inventada que ejecutaría en la terraza de diego 
si diego estuviera vivo 
la habitación siempre está a oscuras
nunca sé si afuera ya ha amanecido o si esta vez la noche no acabará nunca
siempre elijo seguir durmiendo para no tener que elaborar un plan con prisas 
no lo soportaría 
darme cuenta de que es tarde, no saber qué hacer, 
perderme en la infinidad de elecciones, todas diferentes, 
todas iguales, 
duermo
duermo toda la noche y todo el día 
la habitación siempre está a oscuras 





6 de mayo de 2018

y entonces él llegaba borracho
absolutamente borracho
todo en él me parecía asqueroso,
mezquino y cruel
hacía un ruido insoportable
subía las escaleras
como las hubiera subido un gigante,
un ser monstruoso
se chocaba con todas las paredes de la estancia
y voceaba palabras impronunciables
en su asqueroso idioma de abusos y excesos
a veces lograba descifrar algunos de sus bramidos
puta, zorra, asquerosa
y cerraba la puerta en un golpe sordo que me hacía temblar
luego caía violentamente en la cama
y se reía
estruendosamente se ría
cómo me gustaría agarrar la almohada y metérsela en la boca
entre sus amarillentos dientes partidos,
pensaba yo mientras trataba de parecer profundamente dormida
deliciosamente dormida
más dormida que las muertas
con las que en esos días soñaba yo
rezando amargamente por juntarme con ellas
por abrazarlas a todas y besar su cuerpo herido
y, de una vez por todas,
tal vez, poder descansar


29 de abril de 2018


And every night I get inspired
But I just fall sleep again

Dream about something that I forget

Dear Nora - In my room

te levantas y no sabes por dónde empezar
entonces te vuelves a la cama 
te arropas en un gesto autocompasivo
y te esfuerzas en no pensar en las plantas, 
en el gato, en tus amigas ausentes,
la ropa tendida, el cáncer mortífero de tu madre, 
el polvo de las alfombras, 
el silencio incómodo en las entrevistas de trabajo, 
el lavavajillas sin sacar y los bichos en la encimera,
la crueldad de la memoria selectiva, 
el miedo a la gente decidida 
en la sección de congelados del supermercado, 
a la gente resuelta
en la cena familiar de fin de año
a la gente segura
equivocándose y enmendando su error
con la plena consciencia de que todo se arregla
- se lo dijeron sus papás, sus maestros, sus jefes -
las pérdidas, todas tus pérdidas, tu gran pérdida


19 de abril de 2018

Now spring couldn't get much worse, & the sun is a curse shooting frozen rays, in my place. & i'm left here all alone, in the cold on my bed in the afternoon while i compose my autobiography

Dear Nora - my autobiography 



vuelvo a despertarme tarde 
tiendo la ropa sin ganas y me tumbo
sobre las baldosas sucias de la terraza
hace sol, hace demasiado sol 
el ambiente está podrido de sol 
pero todos sonríen y se saludan 
mientras sus perros, consumidos de cansancio y calor,
lamentan sus deplorables condiciones a cada instante
el indecente vecino del tercero fuma en la ventana 
me ve y me saluda mientras emite un sonido gutural 
y parece escupir con una fuerza que desconozco
esta loca del primero ya está otra vez ahí tumbada
le dirá a su mujer a la que trata con vileza
la loca del primero se parece demasiado a mí
ahí, desplomada, hambrienta, sucia
esperando que alguien la recoja del suelo
esperando siempre que alguien la recoja 
o, en su defecto, que no la miren, que no la juzguen
que ni se les ocurra fingir que existe
que alguna vez, quizás hace mucho tiempo, vivió 

9 de abril de 2018

mi gato respira junto a mí aliviado
afuera una lluvia lenta primaveral
y gente intentando llegar a algún sitio
inesperado y revolviéndose en el mismo  
hay sirenas y semáforos en ámbar 
bolsas de la compra y pasos ansiosos 
maletines, niños, sillas de ruedas
en una asfixiante carrera a ninguna parte 
la calle es angustiosa para el desamparado 
aquí estamos bien
fingiendo que podemos quedarnos para siempre
fumando hierba y cantando desnudas en la cama  
algo de todo el sufrimiento del universo 
ha pasado ya
lo hemos superado
y cada vez irá quedando menos
y menos 
y menos 
hasta que un día desaparecerá
y lo celebraremos 
con este gato
en esta cama
con esta lluvia
sintiéndonos afortunadas
y felices

6 de abril de 2018

así que aquí estoy
otra vez
desnuda en la cama
sujetándome las rodillas con fuerza
escucho el último disco de mount eerie
y pienso en ti
mi pequeño gran fracaso
¿seguirás pensando en mí
a pesar de los días, las calles,
nuestros nuevos amigos,
este tiempo absurdo
conspirando para olvidarnos?




5 de marzo de 2018

25 de febrero de 2018

(viajes alcalá de henares - madrid)


o la desesperada e infame búsqueda del amor

21 de febrero de 2018

15 de febrero de 2018

miro a los pájaros con asombro infantil
porque se que ellos sí se irán
esta tarde o mañana
a más tardar

5 de febrero de 2018

afuera nieva
y en la biblioteca los jóvenes de enfrente se enredan en un beso inocente y torpe
afuera nieva
y miro absorta el manto blanco de los tejados,
la suavidad con la que se deslizan los coches por la ciudad,
la alegría serena del asfalto
afuera nieva
y las manos tímidas de los jóvenes de enfrente se reconocen en caricias lentas
dibujándose sin miedo
hoy todo parece lejano y fácil
como la memoria infantil de un campo helado

madre

la última vez que jugué con la nieve tenía siete años y ya no queríamos a papá
ese día comimos en un bar de carretera, remoto y lúgubre
cansados de buscar durante horas un sitio donde estar
te dije: "soy la única niña aquí" y tú dijiste irritada: "seguramente seas la única niña que ha pisado este lugar"
nos sentamos en la única mesa libre, al fondo de ese comedor estrecho 
los camioneros me sonrieron y su rostro tosco y grave se me antojó dulce y suave como un copo de nieve
nevó mucho ese día
recuerdo que tuvimos que pasar la tarde jugando a las cartas sobre el mantel sucio de la comida
hasta que el temporal amainó
guardo las últimas fotos de una familia aparentemente feliz
el matrimonio y su única hija pasando un domingo invernal en la sierra
los tres sabíamos que sería el último y a los tres nos aterraba lo que vendría después
de camino a casa nadie habló, nos limitamos a escuchar los mismos éxitos de los ochenta una y otra y otra vez hasta que al fin llegamos
las cajas se expandían por el sótano y mis muñecas ya no me esperaban ansiosas en la cama
yo no sabía que tenía que hacer y te seguía a todas partes intentando imitar tu aparente serenidad
cenamos las dos solas ese día y me acostaste temprano
teníamos miedo
a la mañana siguiente nos fuimos y ya no volveríamos a esa casa nunca más
papá nos llamaba todos los días a la misma hora, las nueve y cuarto de la noche
y, a veces, venía a dormir a nuestro nuevo piso con una mochila repleta de camisas para planchar
ya no le queríamos pero nos daba pena su abandono
no nos gustaba ni su egoísmo ni su furia ni su soberbia
pero nos siguió dando pena un millón de años más
lo cierto es que no volvió a nevar como aquel día
todos los años por estas fechas los telediarios se empeñar en recordárnoslo
nos siguió dando pena un millón de años más

este poema es para ti

nuestra obra maestra es la vida privada
es el título de un poema de mark strand
que me hubiera gustado haberte leído
hoy se que nunca más te lo leeré
que seguramente tú nunca lo leerás
que dormirás cada noche, borracho y triste
con una chica dócil distinta cada temporada
de la que apenas podrás recordar el nombre
cuando los años pasen y estés aún más borracho y más triste
sin saber que nuestra obra maestra es la vida privada

9 de enero de 2018

pienso en nuestra cocina diminuta
en las frutas podridas
en el mantel de flores siempre sucio
pienso en nosotros a medianoche
intentando pelar patatas
rehogando amargamente la cebolla
sucumbiendo ante la desesperación
de una escena triste en una película mediocre
el ronroneo infatigable de la gotera
los muebles roídos de tu madre
el colchón en el suelo
y la falta de mantas en invierno
pienso en nuestro piso franco
pienso en nosotros
pienso en cómo ese lugar
nos empujó a odiarnos

2 de enero de 2018

un recuerdo lejano

desde el autobús
el paisaje alegre de la provincia de girona 
parecía un cuadro; 
luego, fuera 
mejoraba cualquier memoria infantil 
de un campo de flores
(no te contesté la carta y quién sabe si la contestaré algún día. no sé muy bien qué decir o si hay algo que decir. me acuesto para dormir y me levanto para no pensar, sólo actúo, automática, rápida, febril. a veces, mientras me ducho tengo recuerdos imprecisos que me devuelven a donde no quiero y entonces cierro el grifo, me seco ágil y me pongo a buscar noticias curiosas y absurdas en internet (:plantas asesinas, animales mágicos, genealogía ovni). algunas de ellas también han logrado aventurarme por caminos -me miento- ya lejanos -el pacto consistió en el desarraigo- y entonces, de nuevo, el mismo ritual: cierro la página y voy apresurada hasta la cocina, pelo cuatro patatas, dejo legumbres a remojo, llamo a mariana y a la abuela, escribo sus recetas culinarias en el cuaderno, me dejo ser lo que no soy, qué rico quedó el puré, me digo casi enloquecida cambiando de canal una y otra y otra vez.)
quería escribir algo que no fuera una nueva dosis de mi pornografía emocional y de nuevo cometo la arrogancia de empezar con una primera persona fracturada que sólo puede resultar aburrida, anodina, asquerosamente infantil en su falta de entereza y en su sobradamente demostrada desconfianza hacia todo lo que sea fuera, otro, lejos de las pueriles turbulencias de un yo tambaleante. de nuevo, otra entrega de la mala literatura del que se dedica a sufrir como si fuese el elegido para esa labor ingrata y poco digna. llegados a este punto reconoceré -se intuye fácil- que no estoy escribiendo para mí, que estoy escribiendo para alguien que me exige hacerlo siempre mejor, y estoy anulando mi voz en pos de la aprobación de alguien inexistente. me gustaría sacrificar esta ridícula necesidad de aprobación ajena y quedarme quieta, quieta para siempre, tumbada en un prado muy verde, cerca del río, de ese río, dibujando formas de nubes inventadas, nubes elefantes, nubes selvas tropicales, nubes bicicletas. continúo sin escribir para mí porque, siendo sincera, me quería contar otra cosa, algo mucho más honesto que toda esta verborrea ya demasiado repetitiva. en fin, no puedo. así que quizás debería pararme aquí sin haber dicho apenas nada con sentido, nada con sentido en absoluto más que "mírame, hola, estoy aquí, aún estoy aquí, continúo aquí y me encantaría, me gustaría mucho que me miraras y te bañaras conmigo en ese agua helada para siempre".
puede parecer lo contrario
pero sólo deseo una vida tranquila: 

tener castaños y algún riachuelo cerca; 
que haya verbenas los domingos
y que bailemos agarrados antes del primer beso; 
invitar a todo el pueblo a las barbacoas en el patio,
acariciar a las gallinas de la cuesta de la escuela
acabar los días cantando borrachos las canciones de mi abuela
y que vayamos a misa a leer libros prohibidos 
en el último banco de la iglesia 

es desoladora la certeza de lo ficticio 
pero qué bien nos sienta soñar un rato 

Nuestras vidas no lo lamentemos
son como cigarrillos frenéticos
que en días de tormenta
los hombres encienden contra el viento
con hábil mano protectora
y después se encienden tan a fondo
como deudas que no podemos pagar
y se fuman tan deprisa a sí mismos
que uno casi no tiene tiempo de encender
una segunda vida que podría
desarrollarse más blandamente que la primera
y en definitiva no saben a nada
y por lo general se tiran.

MALCOLM LOWRY

"(...) Mejor, dijiste, permanecer escondido
durante las primeras lecciones, puesto que la promesa de aprender
es una desilusión, le expresé mi conformidad, y añadí que 
el mañana alterará el sentido de lo que hayamos aprendido,
así es cómo el proceso de aprendizaje se extiende, desde esta perspectiva
ninguno de nosotros se licencia en la universidad,
porque el tiempo es una emulsión, y probablemente pensar en no crecer
sea la clase de madurez más brillante para nosotros, ahora y en cualquier otro momento.
Ves, ambos tenemos razón, aunque nada
encuentre la manera de llegar a ser nada; los avatares
de nuestra conformidad hacia las reglas y el vivir
cerca del hogar han hecho de nosotros, al menos en un sentido, “buenos ciudadanos”,
nos cepillamos los dientes y todo eso, y aprendimos a aceptar
la caridad de los momentos difíciles cuando se nos entregan,
pues así es la acción, este no estar seguro, estos descuidados
preparativos, sembrando las semillas torcidas en el surco,
listos para olvidar, y regresando siempre
al amarradero del inicio, a ese día hace ya tanto tiempo." 



JOHN ASHBERY. En El doble sueño de la primavera, 1970
Versión de Gonzalo Torné
estoy en el tren llegando veinte minutos tarde al sillón por el que pago para recostarme y llorar durante cuarenta y cinco minutos ––aunque a veces se alarga a una hora porque me niego a levantarme en ese estado, que luego me miran con compasión los jóvenes bohemios y las familias pudientes por san bernardo, los detesto––. hoy no podrá alargarse porque es un sillón que no acepta que no te ciñas a la hora prevista para su uso. en días así, se comprimir el llanto para que sea lo pactado, aunque ese ejercicio de compresión requiere algo más de esfuerzo por mi parte y hay veces que no estoy dispuesta y me niego, como niego tantos pactos a los que me someto por obligación. hoy se que lo haré bien porque tampoco a mi me apetece quedarme en él, aplastada y mecida por sus pliegues de piel falsa, levemente acariciada por los tres pelos canos de la señora viuda que se recuesta en él antes que yo a enumerar su lista de fracasos o su lista de la compra.
sobre el sujeto amatorio piedad bonnett señala: 
"el amante es el que da las batallas; 
el amado, en cambio, pobrecito, 
no es más que un ser imaginario.” 
amar sin esperar ser amada: 
he aquí mi único gran y verdadero esfuerzo.
a la ciudad le despiertan sus pájaros
rebelándose ante cualquier atisbo 
del mal llamado progreso
están las iglesias y los bares cerrados
hay un gato negro que bosteza y me mira
en la terraza del primer edificio de la calle de la esperanza
a las 14:32 se levantan persianas y se oyen risas infames, 
seguramente, ejecutadas desde la cama sucia 
del primer edificio de la calle de la esperanza
en un escalón: resignación y pobreza
en el cristal: destellos lumínicos esperanzadores
es el primer día de un nuevo año.
Admirábamos su aspecto de estar siempre a punto de subir a un tren, o de acabar de bajarse de él en ese mismo momento.
Natalia Ginzburg


recorro las calles toscas de esta ciudad infinita
camino como si me estuviesen esperando desde hace años
para dar comienzo a algo imprevisible, 
loco, torrencial
apresuro mis pasos 
acaricio las entrañas de los árboles
saludo a los vecinos del mercado
corro alegre besando el asfalto sucio con mis zapatitos de niña
voy al encuentro de lo inesperado, me digo
me están esperando, susurro
no os vayáis sin mí, les grito a los pequeños gorriones
que alzan el vuelo sin avisarme 



27 de diciembre de 2017

recuerdo que en casa de mi abuela había una piedra grande
–una piedra paleolítica que, seguramente,
había pertenecido a todas las mujeres del mundo–
durante la sobremesa se sentaban cuatro o cinco mujeres robustas
que lo sabían todo de la vida y de la muerte y,
a las que siempre escuchaba fascinada.
yo me sentaba en las rodillas de mi abuela tura hasta que se quejaba,
cada año un poco antes, del dolor de mi carga.
cuando tuve edad para sentarme entre las mujeres mi abuela murió
cediéndome el espacio muerto de su piedra, la piedra de todas las mujeres.
hace unos pocos años la piedra desapareció;
alguien decidió que no haría nunca más falta:
ya no quedaba ninguna de aquellas mujeres;
tampoco sus descendientes parecían recordarla.
ahora, sentada en una de esas silla de plástico industrial
fabricada en cadena bajo la dictadura de un sistema atroz pienso
en la piedra, la piedra de la casa de mi abuela, la piedra de todas las mujeres
y pienso en cómo se me negó obligándome a abalanzarme sobre el progreso,
¿sobre qué progreso?




“La paz solo es posible para los agricultores. Sólo los agricultores se alimentan directamente de su trabajo. Los habitantes de la ciudad inevitablemente se alimentan los unos de los otros”



me despierto temprano: sin vocación, sin ganas

aún con el pelo mojado en el metro.

en el tren, sentada frente a una adolescente que me mira de reojo

como intentando discernir qué es lo defectuoso,
lo que no le encaja de lo que ve en mí.

hago gestos de estar muy cansada,

suspiro,
me reclino en el asiento mientras veo el infinito páramo amarillo
donde intentan alzarse,
con la fuerza pavorosa de los hombres y el dinero,
cinco nuevos edificios en fuencarral.

me fascina pensar en los engranajes

que hacen que las vidas avancen en un sentido y no en el esperado:

¿qué quedará de esto que soy hoy en quince años?,

¿se acordará alguien de que un día, también yo,
quise descalzarme y bailar sobre todos los campos aún no heridos?
vuestra felicidad se parece mucho a la tristeza:
ruidosa y exhibicionista

9 de diciembre de 2017

me he tomado un té rojo buenísimo
y ahora el día sólo puede mejorar metiéndome en la cama


los artistas me parecen todos aburrídismos,
¿has visto lo fácil que es admirarse
por una silueta inventada en el cielo?

24 de octubre de 2017

recuerdo mi enfado porque te habías dormido temprano
una mujer enrabiada parloteando sin parar
sobre cosas -aún puedo oírte- ridículas
-brujas, enfermedades tristes en muertes prematuras,
mujeres solas en noches eternas, lluvias torrenciales,
vidas extrañas en planetas lejanos, plantas venenosas,
fantasmas que burbujean en todos los rincones de la estancia-
a esas horas de la noche mi verborrea relucía
y tú asentías sin fuerza
-en un movimiento aprehendido-
a todas mis preguntas absurdas
-¿puede el sol cansarse de existir?, ¿cómo podríamos planear
nuestra muerte sin participar en su autoría?,
¿habrá lobelias en los océanos desconocidos?-
pero, como otras veces, te habías quedado dormido
y yo, abrazada a la almohada en un gesto infantil de consuelo
te miraba irritada y juraba que mañana dormiría en otro país,
muy lejos, muy sola y muy valiente