18 de febrero de 2016

y tú amanecerás rabioso,
y yo seguiré desesperada
con una noche muerta a mis espaldas
en una cama diferente a la tuya
más ancha y más dura
pero menos suave
con las sábanas tontas de mi infancia
desteñidas y anodinas
y con la misma palabra
tamborileando en mi cabeza
como si no hubiese más escapatoria
en este mundo que la huida

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