20 de julio de 2016

por aquel entonces tú eras bastante decidido
y te gustaba constatar cuán rápido lo habías alcanzado:
estable, desenvuelto, inteligente
te habías convertido en el típico joven convencido
de su dominio frente a las inseguridades adolescentes
de las que no hacía mucho habías salido airoso
y superabas sin apenas dificultad mis toscos intentos de arruinarlo todo
de llorar amargamente en el transporte público
uno en frente del otro
mi dramatismo frente a tu indolencia
tu confianza frente a mi catastrofismo
mediante la estrategia poco estudiada
de acariciarme la rodilla y mirarme fijamente con desdén
como si fuese la desconocida del after de una noche cualquiera
mínimamente atractiva y silenciosa como para poder seguir acompañándote
en la tarde eterna que prosigue a la dolorosa resaca matinal
un joven decidido con nulo interés en la estética del fracaso,
en las poéticas de lo triste, en lo irrisorio e insignificante del mundo
te levantabas temprano, fregabas los platos de la cena de anoche,
limpiabas cantando la encimera, el suelo, las migas escondidas del sofá
y aún te daba tiempo a despertarme despacio
tu aliento sujetando mi aliento
tus dedos intimidando a mi cuerpo dormido
en un baile tenebroso de cosquillas y figuras moviéndose
l e n t a s 
pintando victoriosas toda la pared con su absurdo anacronismo
el desayuno ya en la mesa, la cama hecha, las ventanas abiertas
el airecillo exiguo de las mañanas veraniegas en la capital
entrando torpemente al agujero inmundo de un primero interior
asfixiante (una casa ciertamente fea y mal amueblada)
tú duchado, afeitado, vestido, siempre a punto para que la vida
tirase sus dardos al vencedor, y yo en cambio, ensimismada en el dolor
de un techo mal pintado y con goteras
rezando para que la vida no me eligiese a mi nunca, a mi para nada
que no me viese, que no se enterase de mi existencia y me dejase
en paz, fracasada e insegura pero en paz
como un animal enjaulado que no añora la libertad de nada
porque sabe de su engaño
tú tan decidido y yo tan muerta
que era imposible calibrar por cuánto tiempo y con qué pretexto
el amor, siempre el amor

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