23 de agosto de 2016

mamá no se cree nada
de esta tristeza tan tonta
que me acompaña
a la hora de cenar
y me mira de reojo
suplicando con esa mirada leve
pero tendenciosa
que diga algo
que enuncie algún tema alegre
de nulo interés
hoy en el autobús una señora...
mientras subía en el ascensor la vecina...
¿hoy hace más fresco que anoche, verdad?
mañana podíamos hacer judías verdes
esperando así su gran premio
la tristeza inevitable de su niña
es una patraña, una trampa más
para conseguir el centro de atención
que siempre ha añorado
ay su niña, su niña, cómo es...

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