13 de diciembre de 2016

papá me repitió desde los cinco años
que sería ingeniera, médico o una buena abogada.
lo repetía cada tarde después de recogerme del colegio
y sostener mis pequeñas y sudorosas manos
con las suyas, grandes y fuertes
siempre dispuestas para un golpe certero
en la mesa de su despacho de gran empresario
o en la de cualquier restaurante
en donde la camarera tardara más de diez minutos
en traerle su bacalao al horno
serás ingeniera, médico o una buena abogada
seré ingeniera, médico o una buena abogada
maldigo ahora en la larga y tediosa cola del paro

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