20 de enero de 2017

me quedo escuchando the softies tumbada en la cama toda la tarde
ya no soy joven pero puedo jugar a olvidarlo un rato
quedarme medio dormida con melodías tristes
y soñar largo rato con un lugar agradable y sereno
donde nunca pase nada más allá de lo que uno espera que pase
donde el tiempo se rinda a la evidencia de su incapacidad
para acumular memorias e identidades
donde nada sea más importante
que el silbido terco del abuelo
anunciando tormentas lejanas
o lluvias torrenciales




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