24 de enero de 2017

«¡Yo no soy nadie! ¿Quién eres tú?/ ¿También tú no eres nadie?/ ¡Entonces ya somos dos!/ ¡No lo digas! Lo pregonarían, ya sabes. ¡Qué aburrido ser alguien!»

Emily Dickinson

y me quedo quieta 
esperando una señal de alguna parte
intentando arrojar de mí los deseos ajenos
hombres que no pretendieron hacerme daño
y que sin embargo maldigo 
por entorpecerme la huida
–una huida valiente y serena
hacia lo que se anhela 
esa búsqueda de lo que uno es
cuando todos callan–
mujeres, os admiro
cristina de pisán, santa teresa, las bronte, 
virginia, la moliner, laforet
tantas, tantas, os leo con el asombro 
de quién se siente pequeñita y torpe
ante vuestra grandeza
soy una mística asustada
rezando porque me guiéis con vuestra luz
hasta el fondo
hasta el fondo 

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