20 de abril de 2017

el viento soplaba fuerte
y mi falda enloquecía
qué brisa qué mar qué moras tan grandes
quiero volver a dormirme en lo alto de la montaña 
protegida por esos pinos milenarios
y confundir el cielo con el mar 

y tener miedo de ese lugar salavaje 

y desconocido que aparece en mis sueños
y me arrastra siempre lejos
muy lejos
porque yo se lo pido con la voz más dulce que puedo:
donde nada haga daño, 
donde nada haga daño, 
por favor 
y él, contrariado, obedece
y las sirenas son tan hermosas 
como en los cuentos de mi infancia 
o más

mucho más