2 de enero de 2018

Admirábamos su aspecto de estar siempre a punto de subir a un tren, o de acabar de bajarse de él en ese mismo momento.
Natalia Ginzburg


recorro las calles toscas de esta ciudad infinita
camino como si me estuviesen esperando desde hace años
para dar comienzo a algo imprevisible, 
loco, torrencial
apresuro mis pasos 
acaricio las entrañas de los árboles
saludo a los vecinos del mercado
corro alegre besando el asfalto sucio con mis zapatitos de niña
voy al encuentro de lo inesperado, me digo
me están esperando, susurro
no os vayáis sin mí, les grito a los pequeños gorriones
que alzan el vuelo sin avisarme 



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